Una buena escala de valores para afrontar el 2020-2021.

Una foto hermosa de una cruz de piedra con una talla de una enredadera y un pájaro.

Ya se va acercando el final del verano y se acerca un tiempo incierto. No sabemos cómo va a ser el curso escolar, si los niños irán al colegio o no y cómo afectará todo el coronavirus a largo plazo. Mucha gente tiene miedo del cambio que puede provocar en la sociedad y de la nueva normalidad y, sobre todo, de cómo afectará a la economía del país.

Hemos pasado un verano disfrutando de nuestro mediterráneo, tal vez en ocasiones con demasiada cercanía social y poca mascarilla. Tal vez habría sido bueno que el ocio nocturno se limitase mucho antes y que hubiésemos concienciado mucho más a nuestros adolescentes. Pero ahora toca seguir adelante y mirar el día a día.

Ahora empiezan los anuncios de coleccionables porque lo normal a estas alturas es ir planteándose el curso y los nuevos propósitos. ¿Cómo quiero vivir este curso 2020-2021? ¿Qué actividades voy a realizar? ¿Cómo voy a cuidarme? ¿Cómo va a ser mi ocio?

Franz Jalics es un sacerdote Jesuita de origen Húngaro. Nació en 1927 y afronta los últimos años de su vida con una escoba en la mano y una sonrisa en la cara. Durante la dictadura del general Videla en Argentina fue secuestrado y pasó 6 meses encapuchado atado a un poste. Todas las semanas pasaba por los siguientes estados emocionales desde el sábado que sabía que era el día en el que se dejaba libre a presos hasta el sábado siguiente: frustración, ira, miedo, tristeza, esperanza, ilusión y vuelta a empezar. En aquel momento profundizó en “la oración de Jesús” y nunca dejó de pasar por todos esos estados emocionales, pero cuenta que cada vez los pasaba de mejor manera. La oración de Jesús era una forma de meditación en la que permanecía recitándo el nombre de Jesús como un mantra.

Tras su liberación estuvo años practicando la oración en silencio y quietud, repitiendo el nombre de Jesús, y después enseñando a otras personas a hacer lo mismo. No fue hasta 7 años después que pudo perdonar completamente a sus captores, sanar la herida del todo y continuar con su vida. Todo esto lo cuenta en su libro “Ejercicios de contemplación”.   

Para mi es un ejemplo de perdón y de sabiduría, un maestro de los que quedan pocos.

Él propone que ante la vida debemos tener tiempo diariamente para las siguientes actividades y en este orden de importancia:

  1. Descansar bien. Dormir el tiempo adecuado para cada persona.
  2. Ejercitar y mantener el cuerpo saludablemente. Comer bien y hacer ejercicio.
  3. Meditar todos los días. Tiempo de silencio mental y quietud física.
  4. Tiempo para nuestros seres queridos. Un poco de tiempo diario para nuestras parejas, hijos/as, mascotas, amigos y familiares.
  5. El trabajo. Tiempo de trabajo.

Así que la idea es no despistarnos de lo importante. El trabajo ha ocupado mucho tiempo de nuestra vida y tener clara esta escala de valores puede ayudarnos mucho a la hora de plantearnos esta nueva normalidad.

Ante el miedo que puede paralizar y la temeridad que no lo contempla la propuesta sería un término medio. Poder mirarlo y sentirlo, y actuar en consecuencia.

¡Feliz curso 2020-2021!

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